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04 junio, 2007

REALIDAD O FICCIÓN

Entrar en el debate sobre si es la ficción la que copia de la realidad o, por contra, es la realidad la que encuentra inspiración en la ficción, resultaría demasiado fatigoso para estas tempuraturas, además de la excesiva transpiración que exigiría.
Si quisiéramos entretenernos con un debate realmente jugoso, mucho mejor sería el que se centra en la propia cuestión ontológica, esto es, la que se pregunta por la auténtica realidad de la realidad o, dicho de otro modo: ¿qué es más real, la realidad o la ficción? La respuesta más discreta en mi opinión es que depende, pues habrá realidades muy poco consistentes, casi fantasmas o apenas sombras y habra ficciones con la una rotundidad de ser semejante a un muro de hormigón.
Pongamos un ejemplo tan sólo ¿Quién es más real, Ulises o toda la lista de los Reyes godos? Esta pregunta ya se la hace Unamuno en Niebla o, mejor dicho, Augusto Perez, protagonista de dicha nivola, le pregunta al mismo Unamuno sobre quién es más real el simpar Don Quijote, personaje de novela, o el genial Miguel de Cervantes, autor y creador del mismo.
Augusto Pérez tiene clara la respuesta y Unamuno la teme, teme que no seamos nada y que este mundo no sea más que una ilusión. Pero eso ya es otro tema. En realidad esto era la introducción para lo que iba a escribir hoy, pero en vista de que me he alargado demasiado, lo dejaré para el próximo, que comenzaré 'in media res' para no perderme en introducciones.
Por cierto, leo en primera página en un periódico, a cinco columnas: "Los alergólogos amenazan con una segunda primavera" ¿Habéis leído alguna vez titular más sobrecogedor e impactante?
Salud
Oscar M. Prieto
Pd: ¿Qué frutas son más reales, estas de Cezanne o las de los tristes fruteros de vuestras casas?

14 mayo, 2007

DE BOTANICA

Hace poco tuve un par de orquideas a las que bautizé con el nombre de Talitha y Paul Getty. Las cuidé como si fueran mis hijas, pues me habían hablado de la fragilidad de estas flores sofisticadas y silenciosas que convirtieron mi cuchitril en un hall del HOtel Urban.

Sin embargo, irremediablemente, a los pocos-muchos días se me murió Talitha. Supongo que de una sobredosis de agua, como plegándose al destino fatal de su antecesora millonaria. Al poco tiempo murió de pena Paul, desagradecidas...
Tengo también un poto que me acompaña desde hace varias mudanzas. No hay quien acabe con él. Cuanto menos le dóy más me quiere, le dan igual calefacciones o corrientes de viento, sequías o rincones húmedos, creo que en el fondo sabe que no podría vivir sin él, un amor incondicional...
MI vecina tiene unos naranjos enanos que son la envidia del barrio, aunque mis plantas colgantes como lágrimas de ciénaga no se quedan atrás. Sé que las miran con deseo los paseantes, cualquier día me abandonan por otro...
En mi vergel particular tengo cactus que no pinchan y dan flores inesperadas como si fueran un rosal, tengo una planta mutilada que ha resultado la más bonita, alguna maceta vacía de flores que no llegaron a ser, y siempre dispuesta algo de tierra fresca por si se me ocurre plantar un árbol que me deje ver el bosque...a lo lejos.
ciao, Patbell.

10 mayo, 2007

LAS PENAS DEL INFIERNO

Dicen de la imaginación que es la facultad del alma para representar imágenes de las cosas reales o ideales.
No es cosa vana. Sin duda la imaginación es uno de los útiles más preciados con el que la inteligencia dota al ser humano y no exclusiva o primeramente para cuestiones artísticas, sino, sobre todo, por ser esencial para la supervivencia.
Esencial para la supervivencia porque entre otras muchas utilidades permite preveer, imaginar qué puede ocurrir, que situaciones se pueden dar, y así, poniéndonos en lugar, facilitar la respuesta cuando alguna de ellas se dé, por estar preparado para ello.
Pero además, la imaginación no sólo posibilita la construcción de hipótesis, más o menos probables, sobre lo que está por venir, sino que favorece, ofre
ce y estimula respuestas y soluciones que el hombre puede dar en cada casa. Por eso se llaman respuestas imaginativas. Un ejemplo exacto en el que poder ver aunadas estas dos potencias de la imaginación de las que estamos hablando lo encontramos recientemente en México. En dicho país se dan al año unos 300 mil embarazos no deseados, la mayoría de ellos entre adolescentes.
México es un país joven y su vigor se ve en la imaginación y muestra de
ello es la imaginativa respuesta que han concebido -imaginado- para subsanar tan devastadora situación. Ésta ha consistido en entregar a 600 estudiantes -grupo de riesgo- voluntarios muñecos bebe que reproducen fielmente todas las necesidades fisiológicas y afectivas de un bebé humano. El motivo es que de esta manera los jóvenes pueden hacerse una idea -imaginar- la responsabilidad que entraña ser padre y tener así más cuidado en sus devaneos carnales.
En cualquier caso, cuando se trata de pasiones o urgencias, imaginación e inteligencias suelen quedar en un segundo plano.

De esto sabe mucho la Iglesia, conocedora de las profundidades del alma, que ya intentó convencer a los hombres de que no pecaran recomendádoles que imaginaran el sufrimiento al que se condenarían y las penas del infierno.

SAlud

Oscar M. Prieto

18 abril, 2007

LA LÁBIL MEMORIA

Una de las habilidades de la lábil memoria es su sutileza artística para hacerse trampas.
Salvando las distancias en esto, me recuerda a mi abuelo que también se hacía trampas haciendo solitarios las tardes y las noches de todos los inviernos juntos.

La memoria en buena medida debe su prestigio a su destreza artística para ir perfilando los recuerdos, quitando de ellos todo lo que sobra. Que viene a ser lo mismo que en lo que para Miguel Angel consistía el arte de esculpir: él veía al profeta, al hombre, a Dios o a la Pietá, aprisionados dentro de la piedra y su labor era tan sencilla como aplicar el cincel hasta liberarlos.
La memoria, siempre tan laboriosa y discreta, suaviza las aristas y los bordes de los muebles, y la desgana con que la que se estracharon las manos se transforma en efusividad. La memoria gradua los colores con paleta de pintor veneciano, armoniza el tono de las boces y el ritmo de los besos y de las palpitaciones. La memoria expulsa palabras del discurso que nunca debieron pronunicarse y añade otras que se han vuelto necesarias y si no se dijeron en su momento la culpa fue de un lamentable olvido, injusto. La memoria, como si fuera crema hidratante, hace más lisas las pieles, y el agua de la fuente mucho más fresca y nunca
has vuelto a comer un flan con el sabor de áquel que la memoria te recuerda.
Todos sus trucos aplicados con sabiduría sobre la base de un hecho pasado -texto en bruto, lienzo bosquejado- pueden lograr la maravilla de un recuerdo entrañable capaz de emborracharnos de melancolía o de nostalgia en las horas vagas.
Por eso no es bueno intentar revivir el pasado, lo que ya fue, lo que pasó. Porque en realidad no fue ni pasó tal y como lo recordamos y tal y como la memoria lo ha creado.
Supongo que con el futuro pasa lo mismo. La memoria trabaja sobre la imaginación y el deseo, sobre las esperanzas y los miedos, para que cuando suceda lo que aún no ha llegado, lo que aún no ha sido sino en nuestras ensoñaciones, quepa en el molde y sea tal y como lo soñábamos y esperábamos. Y si no, fuera la piedra que sobre.
Pero no tengo tiempo para más palabras. Me voy a Berlín. De este viaje recordaré siempre lo bien que nos lo pasamos.
Salud
Oscar M. Prieto

02 abril, 2007

TALLERES INFANTILES

Engañaba el sol tras los cristales. Mientras esperaba, sin prensa que llevarme a la boca, ni ganas de hacerlo, tuve que salvar mi espalda de las malas corrientes y ponerla al cálido resguardo de un escaparate al sol.
No somos tan diferentes de los gatos.

En El Prado una cola excesiva hasta para un Domingo de Ramos y en el Reina Sofia, demasiados niños hasta para un Viernes de Dolores.
Ni siquiera sé de que exposición se trataba. Hace mucho tiempo que no veo en este museo una exposición que merezca recordarse . Si sigo yendo es por sentarme en el patio enclaustrado de lo que fuera un hospital de enfermos mentales.
Es una lástima que hayan sustituido el pozo por un móvil de Calder

Nos sentamos en una rebanada de sol y hasta me parece seguir oyendo los gritos de los locos en las habitaciones del primer piso, el llanto, detrás de las columnas, de los deprimidos y las carreras por los corredores de los loqueros tras los frenopáticos. Parecen tan reales estas imaginaciones, tan físicas, tan de ahora, que por un instante dudo de la capacidad de mi razón -tan debastada por otra parte-. Miro a Pat, por ver si dice algo, pero calla.
Y es que no son fantasías, son gritos y carreras reales las que oigo y ahora veo, son llantos de verdad y hasta mocos colgando. Son los niños, los padres, los padres y los niños, los que perturban y ensucian y vuelven inservible la tranquilidad del patio, son los niños y los padres los que pisotean el silencio, son los padres, los niños los que violan la memoria de los esquizofrénicos.
Nadie lo dice. Todo el mundo calla y mira hacia otro lado. Pero hay que decirlo: ¡Los museos no son para los niños. Los museos no son para los padres!
Que los lleven al parque, que los lleven al circo, que los aguanten en casa hasta la extenuación, pero que no se les ocurra llevarlos a los museos. Los museos no son para los niños, los museos no son para los padres. Por muchos talleres infantiles que ahora pongan en ellos, igual que ponen piscinas de bolas de colores en los grandes almacenes y en las areas de servicio de las autopistas.
La sociedad se infantiliza y los niños se vuelven pequeños gilipollas.
Vámonos Patricia a comer un bocata de calamares!
Vámonos!
Salud.
Oscar M. Prieto

27 febrero, 2007

SONRIA POR FAVOR


Cuando los Marx Brothers se disponían a rodar una película titulada A Night in Casablanca (1946), recibieron la amenaza de una acción legal por parte de los Warner Brothers, que, cinco años antes, habían hecho una película titulada simplemente Casablanca (con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman como protagonistas). Ante ello Groucho, en nombre propio y en el de sus hermanos, les dirigió inmediatamente las siguientes cartas:
"Queridos Warner Brothers:
Al parecer hay más de una forma de conquistar una ciudad y de mantenerla bajo el dominio propio. Por ejemplo, hasta el momento en que pensamos (en) hacer esta película, no tenía la menor idea de que la ciudad de Casablanca perteneciera exclusivamente a los Warner Brothers. Sin embargo, pocos días después de anunciar nuestra película recibimos su largo y ominoso documento legal en el que nos conminaba a no utilizar el nombre de Casablanca.
Sencillamente, no comprendo su actitud. Aun cuando pensaran en la reposición de su película, estoy seguro de que el aficionado medio al cine aprendería oportunamente a distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo. No sé si yo podría, pero desde luego me gustaría intentarlo.
Ustedes reivindican su Casablanca y pretenden que nadie más pueda utilizar este nombre sin su permiso. ¿Qué me dicen de "Warner Brothers"? ¿Es de su propiedad también? Probablemente tengan ustedes el derecho de utilizar el nombre de Warner, pero ¿y el de Brothers? Profesionalmente, nosotros éramos "brothers" mucho antes que ustedes.....
Y ahora, Jack, hablemos de usted. ¿Diría usted que es el suyo un nombre original? PUes no lo es. Se utilizaba mucho antes de nacer usted. Sobre la marcha recuerdo a dos Jack: había el Jack de Jack and the Beanstalk y Jack el Destripador, que se hizo un bonito renombre en su día....
POr alguna curiosa razón, esta carta pareció confundir al departamento jurídico de la Warner Brothers. Les respondieron _con toda seriedad_ preguntando si los Marx podrían darles alguna idea sobre el argumento de la película. Estos pensaron que podría llegarse a un acuerdo. Así que Groucho respondió:
"Queridos Warner.
NO puedo contarles gran cosa sobre el argumento de la película. En ella interpreto a un doctor en teología que asiste a los nativos y, como pasatiempo, vende como charlatán abrelatas y chaquetones de marinero a los salvajes de la Costa de Oro africana.
Cuando encuentro por primera vez a Chico, éste trabaja en una taberna y vende esponjas a los clientes habituales, incapaces de soportar su dosis de alcohol. Harpo es un cadí árabe que vive en una pequeña urna griega en los arrabales de la ciudad.
Cuando empieza la película, Potaje, un tímida nativa, está afilando flechas para una cacería. Paul Resaca, nuestro héroe, enciende continuamente dos cigarrillos a la vez. Evidentemente, ignora los racionamientos de tabaco.
Hay muchas escenas esplendorosas y de violentas rivalidades, y Color, un joven mensajero abisinio, dirige el Tumulto. El Tumulto, por si nunca ha estado allí, es un pequeño night club de las afueras de la ciudad. .
En la segunda versión hago el papel de Burdel, la novia de Humprey Bogart. Harpo y Chico son vendedores de alfombras que están hartos de desenrrollar alfombras y entran en un monasterio en busca de picos pardos. Pero se llevan un buen chasco, puesto que no ha habido picos pardos en el lugar durante los últimos quince años.
Enfrente de ese monasterio, junto el muelle, hay un hotel que mira al mar, atestado de damiselas de fresca tez, la mayoría de las cuales han sido vetadas por la Oficina Hays por busconas.
En el quinto rollo, Gladstone hace un discurso que conmociona la Cámara de los Comunes e inmediatamente el Rey pide su dimisión. Harpo se casa con un detective de Hotel y Chico dirige una granja de avestruces.
Como pueden ver, se trata de un argumento muy chapucero. Y, si la ocasión es propicia, esta película puede ser el cañonazo inicial de un nuevo desastre universal."
Respetuosamente suyo,
Groucho Marx."
....QUE TENGAN BUEN DÍA!!!
cIAO, Patbell.

23 febrero, 2007

LOS TRECE DE LA FAMA


Que las grandes superficies requieren de grandes gestos, nos lo descrubría Patbell el lunes diecinueve a los que, ahítos de árboles, no habíamos caído en el claro de bosque de tan prístina verdad.
Que la vida necesita de gestos, aunque sean minúsculos, y que la memoria, la biografía, la misma realidad que uno es, está hecha de la carne y de los huesos de los gestos, ya puede verse en el arco que describe el brazo con la brocha dividiendo el lienzo con frontera roja.

Los grandes gestos no elevan al hombre por encima de su naturaleza, sino que lo llevan a abarcar su auténtica naturaleza, que es heróica por vivir en la tensión entre dos universos, por ser el medio entre todo y nada.
Un gesto de coraje puede redimir a un hombre que hasta entonces vivía atenazado por el miedo. Una decisión impetuosa puede salvar a un hombre pusilánime.

Francisco Pizarro ya había aclimatado su sangre al capricho de los vientos y de las tormentas al dejar Trujillo y embarcarse en la aventura del Nuevo Mundo. Sus ojos dieron la medida de la inmensidad al descubrir al lado de Nuñez de Balboa la mar océana del Océano Pacífico. Aún así o en virtud de ello sus días tenían ansia de más y desde Panama volvió a embarcarse en busca de otro imperio. Tuvo el valor suficiente para dejar en la Memoria la memoria eterna de su gesto.

En la Isla del Gallo, harapientos, hambrientos, desolados, sus hombres quisieron volverse atrás (en las sombras se movían las mezquindades de los hombres).

Pizarro desenvainó la espada. En la tierra de aquellas latitudes trazó con ella una línea que delimitaba el miedo del valor y separaría para siempre a unos hombres de otros. Entonces les miró a los ojos con sus ojos que no reconocían límites y les retó:
"Amigos, allí está el sur. Por ahí se va hacia la muerte y hacia la gloria. Por ese otro lado, hacia la comodidad y la molicie ¡El que tenga corazón que me siga!
Sólo trece cruzaron la línea divisoria: Los Trece de la Fama. Fueron los que conquistaron el Imperio de los Incas.

Qué pena que en los planes de estudio ya no se tenga en cuenta la Historia de España y de sus hombres, su memoria y sus gestos.
Salud.
Oscar M. Prieto

21 febrero, 2007

PÁLIDA SOMBRA DE UNA COPIA

Para el genial creador de otros, a partir de uno mismo, en los que seguir existiendo, valía más un adjetivo que un sentimiento. En esas primeras tardes de primavera en las que la luz va ganando metros cada día y la sangre se empeña en ocupar el diámetro de venas y de arterias, se preguntaba, incluso, si lo que escribía, lo escribía porque lo sentía, o tal vez, lo sentía porque lo escribía.
Nunca terminó del todo una respuesta, sólo amagos, bocetos, espontaneidades. Tal vez porque sabía que esa no era la pregunta correcta.


En ocasiones oigo hablar del poder de la palabra, encomiar la pala
bra y sus virtualidades. Forjadores de espadas, aquí está la palabra. Sin embargo estos aduladores, los conversos, ensalzan la palabra devaluada por el uso, aquella que se hizo accesible a todos, la democrática. Éstos elogían de la palabra el poder civilizado y consensuado del diálogo, de la argumentación, en el que valen su peso los razonamientos y exige de personas sensatas y serenas.
Frente a la violencia física, eligen la palabra. Y la elección fue sin duda muñida por los débiles.
Pero éste es un poder mediato, en el que la palabra no vale más que un instrumento -violonchelo o pluviometro-, que una herramienta -escobajo o palanca-, que un medio para alcanzar un fin
, distinto a ella, tal como el entendimiento o la preservación de la memoria. Sucedió cuando sacaron el verbo de los templos y de las fórmulas mágicas de los hechiceros.
Pálida copia de una sombra.

Pero la palabra posee otro poder que sólo se entrega a los valientes: c
uando se pronuncia por primera vez. Es un poder de parto o de rey, el poder inmediato y divino de nombrar, de hacer venir la realidad al mundo, de desvelarla, el poder de crear, para el que se necesitan músculos y un corazón robusto y generoso.
Se pregunta Baricco en un ensayo sobre música, qué sentiría aquel hombre que pronunció por primera vez la palabra 'melancolía', cómo sería el sentimiento que le llevó a hacerlo.

Salud.
Oscar M. Prieto

14 febrero, 2007

SERMÓN DE LA MONTAÑA

38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que estáen los cielos es perfecto.

¿Habremos llegado a ser perfectos?
¿Estaremos preparados para ello?
Algunos políticos, periodistas y jueces parece que sí.
Yo no. Yo me confieso imperfecto y clamo venganza.
Ni siquiera la Ley del Talión me serviría, pues el asesino necesitaría de 25 vidas para satisfacerme con justicia.
Me quedo con Neruda:

"Si tu mano se mueve,
será cortada.
Si tu pie se sale del camino,
caerá podrido".


SAlud
Oscar M. Prieto

17 enero, 2007

LAS ZAPATILLAS SON EL CAMINO


Para quienes hemos bebido de las fuentes clásicas no existía duda acerca de donde residía la verdad: In vino veritas.
Nos dice sin embargo Patbel, cuyo olfato aquilata con toda precisión los nuevos vientos, que es en los zapatos donde se encuentra, no sólo la verdad, si no toda la verdad.
Estarán de acuerdo conmigo que no es cuestión de abandonar el vino a las primeras de cambio Y caer en deslealtad ante las agoreras voces de los nuevos profetas. Pero debemos estaR alertas y presintir siempre la altura de los tiempos y estaR dispuestos, si así lo exige la Fortuna, a levantar nuestras creencias y buscar la nueva tierra prometida.
Esté o no esté en ellas la verdad, no tendría problema en admitir en que son el camino hacia la verdad, ellas, las zapatillas, las de andar por casa, pues es en casa donde se encuentran las grandes verdades y donde se pierd
en casi todas las cosas, incluídos los papeles Y los certificados académicos. Las zapatillas se convierten entonces en una especie de agujeros negros o de gusanos espaciotemporales através de los cuales se puede recorrer el universo entero.
Una lesión me retiene en casa y me obliga a calzar zapatillas de felpa. Para llenar el tiempo, con algo más que el reconocimiento topográfico del techo, coloco cerca de la cama preguntas esenciales para no tener que levantarme y busco respuestas en un libro.
Lo que leo no tarda en hacerme efecto y la realidad, el mundo físico, la información que me suministran los sentidos, las intuiciones radicales, todo ello comienza a darme vueltas. Me mareo.
Había oído que la física de Newton estaba superada, pero ignoraba las consecuencias que se derivan de ello.
El universo no está localizado, el espacio no separa, dos partículas situadas cada una en extremos opuestos del universo pueden interactuar una sobre la otra mediante las ondas de probabilidad, el tiempo... el tiempo existe, pero no nuestro tiempo:
Para nosotros físicos convencidos, la d
istinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión, por persistente que sea.
Por un instante pienso en quitarme las zapatillas, no estoy seguro de querer conocer la verdad de la realidad, pero ya es tarde, me encuentro ya delante de la Simetría de Inversión Temporal. Afirma con la rotundidad que le da el sentirse respaldada por todas las leyes físicas conocidas, que si una secuencia de sucesos puede desplegarse en un orden temporal (la leche se mezcla con el café, los huevos si caen de la encimera se rompen, el gas se escapa al abrir la botella de coca-cola,... ), entonces, dichos sucesos también pueden desplegarse al revés (la leche y el café se separan, los huevos se recomponen, el gas penetra de nuevo en la botella,...)
Ya es tarde para quitarme las zapatillas y quedarme en el universo que siempre había conocido, pero ¿qué es tarde?
Pessoa viene a mi memoria, en la que ya no sé si almaceno recuerdos o hechos futuros: Y si alguien os dice que esto es falso y absurdo, no le creáis. Pero tampoco creáis en lo que yo os digo, porque no se debe creer en nada.
Salud.
Oscar M. Prieto