17 enero, 2007

LAS ZAPATILLAS SON EL CAMINO


Para quienes hemos bebido de las fuentes clásicas no existía duda acerca de donde residía la verdad: In vino veritas.
Nos dice sin embargo Patbel, cuyo olfato aquilata con toda precisión los nuevos vientos, que es en los zapatos donde se encuentra, no sólo la verdad, si no toda la verdad.
Estarán de acuerdo conmigo que no es cuestión de abandonar el vino a las primeras de cambio Y caer en deslealtad ante las agoreras voces de los nuevos profetas. Pero debemos estaR alertas y presintir siempre la altura de los tiempos y estaR dispuestos, si así lo exige la Fortuna, a levantar nuestras creencias y buscar la nueva tierra prometida.
Esté o no esté en ellas la verdad, no tendría problema en admitir en que son el camino hacia la verdad, ellas, las zapatillas, las de andar por casa, pues es en casa donde se encuentran las grandes verdades y donde se pierd
en casi todas las cosas, incluídos los papeles Y los certificados académicos. Las zapatillas se convierten entonces en una especie de agujeros negros o de gusanos espaciotemporales através de los cuales se puede recorrer el universo entero.
Una lesión me retiene en casa y me obliga a calzar zapatillas de felpa. Para llenar el tiempo, con algo más que el reconocimiento topográfico del techo, coloco cerca de la cama preguntas esenciales para no tener que levantarme y busco respuestas en un libro.
Lo que leo no tarda en hacerme efecto y la realidad, el mundo físico, la información que me suministran los sentidos, las intuiciones radicales, todo ello comienza a darme vueltas. Me mareo.
Había oído que la física de Newton estaba superada, pero ignoraba las consecuencias que se derivan de ello.
El universo no está localizado, el espacio no separa, dos partículas situadas cada una en extremos opuestos del universo pueden interactuar una sobre la otra mediante las ondas de probabilidad, el tiempo... el tiempo existe, pero no nuestro tiempo:
Para nosotros físicos convencidos, la d
istinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión, por persistente que sea.
Por un instante pienso en quitarme las zapatillas, no estoy seguro de querer conocer la verdad de la realidad, pero ya es tarde, me encuentro ya delante de la Simetría de Inversión Temporal. Afirma con la rotundidad que le da el sentirse respaldada por todas las leyes físicas conocidas, que si una secuencia de sucesos puede desplegarse en un orden temporal (la leche se mezcla con el café, los huevos si caen de la encimera se rompen, el gas se escapa al abrir la botella de coca-cola,... ), entonces, dichos sucesos también pueden desplegarse al revés (la leche y el café se separan, los huevos se recomponen, el gas penetra de nuevo en la botella,...)
Ya es tarde para quitarme las zapatillas y quedarme en el universo que siempre había conocido, pero ¿qué es tarde?
Pessoa viene a mi memoria, en la que ya no sé si almaceno recuerdos o hechos futuros: Y si alguien os dice que esto es falso y absurdo, no le creáis. Pero tampoco creáis en lo que yo os digo, porque no se debe creer en nada.
Salud.
Oscar M. Prieto

5 comentarios:

Patbell dijo...

Me parece que te está sentando (tumbando!) bien esa convalecencia, ya sabes que la mayoría de artistas empezaron a escribir o pintar o raiz de una larga estancia en cama, otros a raiz de un suceso impactante, y otros a raiz de nada especial,
pero lleno de "espacialidades" y de miga, está tu artículo, muy interesante...bessos a través de todos los tiempos imaginables.

Camila Parker dijo...

no me creo nada, sólo lo que puedo tocar, ya lo dijo Cristo...

Tomás Apóstol dijo...

Hya Camila, Camila, cómo andamos de cultura cristiana....
No lo dijo Cristo, le dije yo.

Principe Carlos dijo...

je, je,... Ay!! Camila! con lo que te gusta tocar a tí!!

©Javier Miranda-Luque dijo...

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