
Fueron ellos quienes cayeron en su propia trampa: en el espejo. El espejo que habían dispuesto para atraparla a ella, ingénuos, les atrapó a ellos.
No habían aprendido nada de Narcisus.
Ahora ya es inevitable, se ha consumado la tragedia.
Mientras ellos se contemplaban en las aguas del atardecer y de la melancolía, mientras dejaban fluir sus deseos como recuerdos, un escuadrón de taladores, debidamete equipado, arrasó los pinares.
Se llevaron en camiones millones de árboles de Navidad, para adornar de muerte hortera todo el planeta.
12 comentarios:
Hola, ¿hay nuevo libro bajo el sol de invierno?
Algo he oído por ahí por eso te lo pregunto.
Saludos desde el frío.
P
Quién me lo pregunta?
O
Paulino, y en su nombre yo.
¿Hay algo a la venta? ¿dónde?
Un saludo y enhorabuena por los textos.
P
Dónde lo has oído?
Sí, habrá algo, está en el horno ya, os avisaré, muy pronto.
Gracias.
Salud
un espejo que fluye,...., uhm, se trata de una trampa mortal, efectivamente.
Qué es eso de un libro? Cuenta, cuenta.
Si es que se veía venir!
Y ahora????
Astorga es pequeña y grande a la vez.
somos como los de Bilbo. je.
Un saludo y a la espera de ese libro!
P
He visto una bolsa de plático atrapada en la rama de un árbol.
Ayer ya estaba.
La tarde asoma con peligro. Que cada uno se guarde de sí mismo.
Es una hembra, si. He visto varias parejas acechando...
Piornal.
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