24 septiembre, 2008

DIOS Y LAS PALOMAS

Esta vez le he dado esquinazo al tranquilo y paciente otoño.
Después de 35 años de la más agradecida de las fidelidades, le he sido infiel. No acudí a la cita fijada de antemano por los equinocios.
No tengo motivo que alegar para no estar esperando en la esquina, como siempre, a la estación propicia de la espera.
Ya digo que no sé por qué, pero el caso es que salí volando y me vine a buscar la primavera, que también llegaba aquí -precisamente el mismo día- al Hemisferio Sur.
La primavera, propicia como nadie a esa espera en movimiento: la esperanza.
Eso sí, y sobre esto no hay refutación que valga, si no hubiera venido, si no estuviera aquí, ni Dios en toda su omnipotencia hubiera conseguido que me cagara una paloma en el hombro derecho, en la camiseta inmaculadamente blanca (hasta este momento).
Pero tal vez, quizás, si se piensa un poco, o mejor, si no se piensa, tal vez este y no otro sea el motivo: la manifestación cotidiana de la omnipotencia divina, una vez más, de todas las que nos pasan desapercibidas.
Dios escribe recto en renglones torcidos.
Cuando hablo de aquí, me refiero a la terraza del bar El Taller, en la Plaza Serrano -ahora Cortázar-, en el Barrio de palermo, en Buenos Aires.
A donde he venido a parar cuando me escurrí girando en sentido inverso por el desagüe del lavabo, aquella mañana.
Las palomas y Dios. ¿No os parece una relación extraña?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

NO.

Alfil dijo...

Ya estamos... No qué?

Intrusa dijo...

Quién está al mando de esto?

LilaotravezenMadrid dijo...

Es que Dios queria enviarte algo desde el cielo(o tirartelo) y para que no fuera demasiado pesado, lo confiò a una paloma que desde una destancia mas aceptable y menos peligrosa,lo apoyò en tu hombro.
Le vie del Signore sono infinite ( e fantasiose)

Abogada defensora dijo...

Qué dura eres con el argonauta, Lila.

Abogada defensora dijo...

Qué dura eres con el argonauta, Lila.

Lila dijo...

el mistagogo es bastante inteligente e ironico para saber que no he estado dura. Ademas, lo que le ha pasado, en Italia se dice que lleva suerte.

Anónimo dijo...

Y qué hay de las lindas porteñas, eh? Que no cuentas nada.