14 noviembre, 2012

PARMÉNIDES DE ELEA


Parménides de Elea, quien por lo demás era un hombre ecuánime,
sufría de accesos de disolución y de melancolía todos los meses de Noviembre.
Se podría decir que temía este mes. Era consciente del ataque que implicaba contra su teoría.
Caminando en solitario entre los árboles, él que negaba el movimiento y también el cambio,
se daba cuenta de que no podía explicar el color amarillo de las hojas,
que otrora habían sido verdes.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Imagino el miedo que sentiría cuando se diera cuenta de que tampoco podía explicar porque amarilleaban, hasta caerse y ser llevadas por el viento, las relaciones...

Casilda Casi dijo...

¿le gustarian mucho más los abetos, las encinas, los olivos,..? Más disimulados.

Saludos
CAsilda
http://casildacasi.blogspot.com.es/

Lector nº 16 dijo...

Siempre me ha llamado la atención que cuelgues estos textos por la mañana. Los escribes por la noche y luego los cuelgas? No concibo que te levantes ya con estas ideas en la cabeza.
Pero te felicito.

Anónimo dijo...

Noviembre mes otoñal de hojas ocres y amarillas, manteniendo ese tono verdoso del principio. Como todas las cosas evolucionan en la vida y se transforman y cambian, también las hojas en el mes de Noviembre mutan y se convierten en bellas alfombras mullidas que al ser pisadas por pasos firmes nos cuentan una melodía escondida... cuidado, no las despiertes... R.S.B.

O'toño dijo...

Las hojas están muertas, no tengas cuidado con los ruidos, por mucho que quieras no las despertarás.