03 abril, 2006

SUPREMATISMO




"Decisiva es, en cambio, la sensibilidad; a través de ella el arte llega a la representación sin objetos, al suprematismo." Dice K. Malevich, cuyas obras podemos ver actualmente en la exposición de Vanguardias Rusas en la parte de la Fundación Caja Madrid. La primera parte aún no la he visto, es la más colorista imagino, con los cuadros musicales de Kandinsky y la abstracción de Liubov Popova. En cualquier caso hoy recomiendo la segunda parte: suprematismo y constructivismo, el misticismo simbólico y el arte de propaganda de los artistas de vanguardia rusos a principios del siglo XX.
El primer golpe de vista, eso es lo que cuenta. La percepción pura en cuanto entras en la sala, recién salida del agobiante metro. Y funciona, los cuadros de Malevich colgados en lo alto, más allá de la línea normal de los ojos, te obligan a alzar la vista, y tienen algo de imagen religiosa, de símbolo místico; el cuadrado negro, la cruz negra y el punto negro, con el foco de luz cayendo desde el techo, con la sala a oscuras, a la hora de comer, poca gente, la proyección de la Torre de Tatlin en tres dimensiones girando desde la pantalla central, las paredes de la sala de azul prusia, casi negro. Más allá, los carteles y los fotomontajes de los jóvenes artistas soviéticos, que resultan inevitablemente contemporáneos, modernos, absolutos en la ingénua promoción del cuerpo nuevo, del hombre y la mujer elásticos de la revolución.
En la sala de arriba fotografía, nada especial sino fuera por la sensibilidad, casi femenina, del Lissitzky, con sus pequeñas imágenes, casi miniaturas, de la Torre Eiffel. Se tomó su tiempo para componer, con sensibilidad, dónde quería cada cosa.

A veces parece como si la sensibilidad fuera una cuestión de tiempo, para mirar, para contemplar, y conseguir ver lo que vemos.

Bueno Tecnópatas, ojo con la primavera que ya se sabe!

Ser buenos!, Santa Patricia. Patrona de Nápoles.

PD: Para los que estéis interesados, encontraréis la exposición en la Plaza de Santo Domingo, en la Casa de las Alhajas. La primera parte es en el Museo Thyssen, ya os contaré...


4 comentarios:

Anónimo dijo...

santapatricia te voy a presentar a la novia de un amigo para que la lleves al reina Sofía y a la Fundación Caja Madrid. Él quedará descansado y tú contenta

Paul Atreides dijo...

Y a nadie le gusta Klimt? Soy el único al que le vuelve loco?

santapatricia dijo...

Me gusta el arbol de Klimt, y el beso, también los murales y los diseños de las telas, los colores y el pan de oro, la ornamentación medieval y la estética prerrafaelista, algo morboso, interesante.

Paul Atreides dijo...

Bien dicho, Klimt es como meterse en un sueño. Quizá la última etapa sea la menos interesante, al menos en mi opinión, por recurrir más a la ornamentación que al retrato. En cualquier caso, tener un cuadro auténtico de Klimt debe ser como tener orgasmos cada diez minutos. Viva el Art Nouveau!!