Mientras los Hijos de la Revolución proclamaban con toda solemnidad la igualdad de la que participan los hombres y consagraban los derechos de los ciudadanos y de los solitarios, algunos aristócratas, sin duda impulsados por el miedo a perder sus cabezas, por temor a que cayeran en el barro las pelucas que adornaban sus cabezas, huyeron a través de los campos de trigo y de centeno. Ignoran que su sangre será necesaria para regar esos mismos campos por los que ahora corren sin dejar de mirar atrás. Su sangre azul será la levadura de un nuevo pan, alimento más propio de los hombres. Corred, corred, corred. Qué importa!
8 comentarios:
Horse
dijo...
Escaparon todos del banquete cuando ya estaba la mesa puesta. Qué maleducados!
No me gustan los campos de trigo ni tampoco los del centeno. He comido carne humana y he de decir que tiene un sabor dulzón. Dependerá del caracter del ejemplar?
8 comentarios:
Escaparon todos del banquete cuando ya estaba la mesa puesta. Qué maleducados!
eso depende de si eres el comensal o el plato principal
No me gustan los campos de trigo ni tampoco los del centeno.
He comido carne humana y he de decir que tiene un sabor dulzón.
Dependerá del caracter del ejemplar?
depende de lo que haya comido el zorzal!
me gusta mucho la foto, justamente esas espigas son las que el otro día fotografié ...
Dónde las fotografíaste I B? Se dieron cuenta de que lo hacías?
in blue, esas mismas seguro que no, en este tiempo ya estarán segadas o a punto para la siega
Pero muchos lograron escapar...
da gusto hortelano...ese rigor agrícola me tranquiliza...
Publicar un comentario