22 abril, 2008

CARAMELOS EN LOS BOLSILLOS

Dejo la obra con la misma felicidad del que sabe que lleva caramelos en uno de los bolsillos de su chaqueta y mete la mano para jugar con ellos, sin necesidad de verlos con los propios ojos, que, por otra parte, sonríen.
No he necesitado preguntar, me ha bastado la contemplación, y yo mismo he sido capaz de sacar a la luz esa respuesta, más que como una trucha enganchada al anzuelo, como un cubo de agua sacada del pozo.
Sí, las obras repartidas estratégicamente por toda Patacosmia cumplen una función vital. Los espactadores que se sientan en las gradas llegan con una biografia de éxistos y de fracasos, pero allí pueden comprobar como avanza la obra, ladrillo a ladrillo, fila a fila, viga a viga, y son testigos de que donde antes no había nada, ahora se eleva un soberbio edificio.
No debe paralizarnos la visión de la cumbre de la montaña -allí arriba, tan alta y con tanto frío-, si no que debemos comenzar a ascender hasta ella paso a paso. Tomar la decisión es casi la cima.

9 comentarios:

Quieromojarme dijo...

Sí, yo también conozco esa sensación de llevar caramelos en los bolsillos!

Lila dijo...

Non accettate caramelle dagli sconosciuti!

Decepcionado dijo...

Tanto para esto!

Aquarius de Naranja dijo...

Tengo un amigo al que le encanta ir a repartir caramelos a la puerta de los colegios.

Lila dijo...

O no son caramelos, o no quiere dinero, sino otra cosa.... aun se dice que los amigos de los amigos son como los amigos?

Julia dijo...

Vas a conocer el interior del edificio o te vas a quedar solomente con lo de fuera?

Natalia dijo...

Este es mi primer viaje a Patacosmia y creo que me quedaré por una temporada... quizás aquí las gotas de lluvia nos transporten juntos a muslos desconocidos, quizás entendamos el significado de los ladrillos... quizás aquí sólo consiga perderme... pero he encontrado un destino que me gusta para hacerlo; estas palabras...

Rene Crevel dijo...

Claro, mucho mejor que nos transporten a muslos desconocidos que a un mundos idem.

Anónimo dijo...

conocer el interior del edificio conlleva sus riesgos julie. pero yo no me quedar�a sin recorrerlo.

liebre del piornal.