11 diciembre, 2007

SIETE


Es precisamente al atardecer -atardecer, que en el Espacio es pura imaginación, volátil construcción con los restos de los miles de atardeceres que le fueron concedidos en la Tierra- cuando recuerda las palabras del Extranjero:

Si a pesar de todo llegara a haber violentos, pues una vez desaparecidos los más virulentos, los que hasta entonces eran los más sensatos, sienten ganas de estar "a la cabeza" y de dominar, se les da primero una oportunidad para que vuelvan a su primitiva sensatez. De lo contrario, se les detiene en la antepenúltima etapa. Ahí los anclamos. Nunca harán más que ver la tierra prometida, verla en tumultuosos deseos. Alcanzarla, no lo conseguirán jamás.


El argonauta recupera todas estas enseñanzas para cuando llegue al destino propicio y tenga que crear un mundo.

2 comentarios:

andromeda dijo...

Que curioso el poster naranja del tornillo, las administraciones de lotería siempre me han parecido lugares siniestros, los vendedores tienen como una tristeza en la mirada...

R. Batty dijo...

"Andrómeda"... curiosa elección.