17 junio, 2009

FUGIT


Quién lo diría!
Hace ahora dos años que hubimos de abandonar Metacosmia.
Allí, en ese espacio sobrante y despreocupado entre la diversidad de universos -de la misma naturaleza que los recortes de madera de un suelo de parqué: inservibles para carpinteros y dueños. pero una aventura para cualquier niño- habíamos sido felices, hasta que las palabras se avinagraron y su acidez erosionó la membrana que nos protegía.
Fue entonces, cuando el coraje nos decidió a montarnos en cápsulas de dientes de león y lanzarnos, al albur de los vientos espaciales, a la búsqueda de otro lugar amable en el que dar reposo y luz a nuestros ojos y senderos imprevisibles a nuestros pies.
Dos años ya.

5 comentarios:

Ignatius Reilly dijo...

muy cierto lo del albur,en todos los sentidos que le quieras dar.
Y seguimos de viaje.

Tripulante dijo...

El albur fue un guiño y tú lo has cazado al vuelo. bien!
No esperaba menos.

cohen in love... dijo...

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no...
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

Anónimo dijo...

Esto me suena a Peter Salinas, cohen.

cohen dijo...

Sí, es un poema del gran poeta del amor. Ya me va pasando la fiebre...