15 marzo, 2007

IDUS DE MARZO

No había pasado buena noche y su mujer había tenido malos sueños. La conjura y la malicia de los hombres le acechaba. Camino del Capitolio, un ciego le advirtió que se cuidara de los idus de marzo. No era el primero que se lo advertía, pero él no podía ceder ante el miedo, ni ante los malos augurios, ni ante los desagradecidos hombres, ni ante los esquivos dioses.
Él era Julio Cesar y el puñal de Bruto, su hijo político, y del Senado le esperaba para rasgar su vida a puñaladas: Tu quoque fili mi?

El 15 de marzo siempre despierto sabiendo que son los idus de marzo, aniversario del asesinato de Julio Cesar.

De Julio Cesar se ha dicho de todo a lo largo de más de 2000 años. Lo dijo él mismo, lo dijo Plutarco, lo han dicho políticos, filósofos, moralistas,..., aunque sin duda las palabras más bellas e inmortales son las de W. Shakespeare en su Tragedia de Julio Cesar.
Hoy, sin embargo, me ceñiré a un minúsculo comentario que nos refiere Plutarco en sus vidas paralelas y que fue la justificación por la que Julio repudió a su mujer Pompeya: "La mujer del Cesar no sólo debe ser honesta sino que también debe parecerlo".
En su sencillez recoge un modo de concebir la política. Se trata de toda una declaración de principios.
En aquellos tiempos -al menos en teoría- los políticos no sólo debían poseer las virtudes que deben adornar a todo hombre público en el desarrollo de su actividad en pos del bien común, sino que además, y con finalidad ejemplarizante y modélica, dichas virtudes debían exponerse al púeblo, debían 'aparecer'.
El siguiente paso en la concepción del ejercicio de la política consistió en prescindir de la posesión efectiva y veraz de las virtudes públicas, siendo suficiente la apariencia de ellas, su máscara, su simulación. Se podría decir que la mujer del Cesar no tenía porque ser honesta pero era imprescindible que pareciera honesta. Todavía no se habían venido abajo las barreras que separan el bien del mal. Se hacía el mal, pero se sabía.
Hace ya tiempo que las fronteras entre bien y mal están desilachadas. Ahora ni siquiera se molestan en aparentar, en simular, en engañar. Tan seguros están de su poder omnímodo y de nuestra patológica pereza y desinterés.
¿Me pregunto si se trata de un paso adelante?
Salud
Oscar M. Prieto

5 comentarios:

Patbell dijo...

Interesante y serena reflexión. Es un artículo, parece, como si hubiera mucho más detrás, dan ganas de tirar del hilo de algunas frases para saber de dónde vienen y como han llegado hasta allí. Eso parece.

Que maravilla de retratos!!! también me impresionó mucho un reportaje fotográfico sobre el taller de F. Bacon, era el caos en persona. todo revuelto, amontonado, excesivo casi como de síndrome de Diógenes.
Quizás el espejo que mejor nos defina sea un espejo cóncavo invertido.
besos.

paul atreides dijo...

Ese escenario que describes no es más que el Estado de Bienestar, el gran cáncer de nuestros días, que adormece a los ciudadanos y entroniza a los mentirosos. Yo más bien diría que son 1000 pasos hacia atrás, más que un paso adelante.....la política ha muerto, superémoslo....

Guicciardini dijo...

Casí hasta diría que estoy de acuerdo con Paul: el gran cáncer es el Estado de Bienestar y la política como res publica, ha muerto.

ignatius diogenado dijo...

Un paso adelante, dos para atrás. O a la pata coja como en el tejo o rayuela (de niños, sin saberlo algunos ya eran cronopios o famas), solo que los políticos aunque fallen el tiro o pisen la linea, pocas veces se les castiga.

(los retratos de Bacon son como espirales, con un vórtice magnético y angustiado, una pasada, vamos. Las fotos que dices supongo que serán del libro "7 Reece Mews", si lo tienes, ya me lo dejaras ver)

Polén dijo...

Ya está aquí la Primavera!
Temed alérgicos!